Alguien entra con un ramo de rosas,no consigo identificar su rostro,pero él sigue andando hasta que queda a los pies de esta pálida cama.
< Perdone,¿le puedo ayudar en algo? > Susurro.
Este,no hace nada. Veo como saca una carta de su bolsillo izquierdo y deja una rosa en mi almohada. Yo le miro expectante. Intento buscar con mis ojos su rostro,un rostro que no puedo imaginar,noto como poco a poco una de sus blancas y finas manos se va acercando a mi cara,yo aparto esta,pero es un intento fallido ya que agarra mi puntiaguda barbilla con fuerza,sus escasas uñas se clavan en mi pálida piel y noto su caliente aliento en mi cuello. Este besa mi mejilla derecha,lo que hace que mi piel se ruborice débilmente. Yo,sin todavía a ver observado por un segundo su rostro lo busco con la mirada. Poco a poco se va separando,lo que hace,que tenga oportunidad de observarlo,encuentro fácilmente sus claros ojos azules,su pálida piel al igual que la mía y oscuro cabello.
Este esboza una sonrisa,la cual deja al descubierto sus hermosos hoyuelos,cosa me sorprende gratamente.
Poco a poco empieza a separar su precioso y delicado rostro del mío,se va alejando poco a poco hasta que llega a la gran puerta de madera por la cual hace segundos había traspasado,nuestras miradas se juntan por un minuto,lo que hace que mis mejillas ardan. Aparto mi mirada un segundo,la dirijo hacía la puerta pero para mi sorpresa ya no está.
Me levanto con mucho cuidado y voy rápidamente hacía la puerta,lo busco por el enorme pasillo pero no está.El pasillo está solitario,silencioso y oscuro,aunque es de día todo esta envuelto en una extraña oscuridad,me muevo con dificultad agarro la nota con dificultad y leo.
'' Este es el momento para dejar todo atrás ''
Debajo de esto encuentro un pequeño sobre,lo abro y veo una cuchilla. ¿Qué?
Una fría brisa se cuela por la ventana y recorre cada centímetro de mi cuerpo,una grave voz acompañada de esta se cuela por mi oído hasta llegar a lo más profundo de él.
< Nadie te quiere con vida,hazle ese favor y déjalos tranquilos >
Repetía una y otra vez.
< Solo eres una molestia para todos,todos te odian >
Decía.
< ¡VE AL ASEO! >
Gritó.
Giro mi cabeza automáticamente dirección al aseo,anduvo hasta llegar insegura por lo que iba a hacer. Cuando entro miro mi rostro,más delicado que nunca,saco la cuchilla la deposito y cierro los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario